ART ESP`/ FRN
En el vasto universo del lujo contemporáneo, donde las tendencias suelen ser efímeras y la producción en masa amenaza con diluir la exclusividad, surge una propuesta que no busca seguir el ritmo del tiempo, sino gobernarlo. LOUIS XX se presenta al mundo no solo como una firma de alta gama, sino como la extensión legítima y vanguardista de la Maison Royale de Bourbon de la Marche.
Esta casa nace de una premisa audaz: la restauración de la gloria francesa a través de la perfección material. Al amparo de una de las estirpes más ilustres de la historia, LOUIS XX reclama un espacio donde la herencia no es un peso, sino el motor de una innovación sin precedentes.
El nombre LOUIS XX es en sí mismo una declaración de intenciones. Al invocar un título soberano que trasciende la cronología histórica, la marca propone una "monarquía del gusto" adaptada al siglo XXI. Bajo la tutela de la Maison Royale de Bourbon de la Marche, cada pieza producida se convierte en un embajador de un savoir-faire que ha sido custodiado y perfeccionado a lo largo de las generaciones.
La marca entiende que el verdadero lujo no reside en la ostentación, sino en la soberanía. Esta filosofía se resume en su lema fundamental: "La souveraineté du temps". En un mundo acelerado, LOUIS XX ofrece a sus clientes el privilegio de la pausa, la durabilidad y el legado.
La identidad visual de LOUIS XX es un estudio de respeto histórico y minimalismo moderno. La elección de sus colores no es estética, es heráldica:
LOUIS XX tiene la misión de convertir los productos de Francia en un lugar de excelencia absoluta. Para lograrlo, la casa colabora exclusivamente con los mejores talleres del país, desde los maestros curtidores hasta los artesanos que dominan las complicaciones relojeras más sofisticadas.
Cada objeto que sale de las manos de LOUIS XX es una obra de arte diseñada para ser heredada. No existe el compromiso con la calidad; solo existe la búsqueda incansable de la perfección. La Maison Royale de Bourbon de la Marche garantiza que cada detalle, desde el pespunte de un bolso hasta la esencia de un perfume, cumpla con los estándares que una vez fueron reservados exclusivamente para la corte.
Poseer una pieza de LOUIS XX es acceder a un club selecto donde la discreción es la norma y la excelencia la única moneda de cambio. La marca se aleja de los logotipos estridentes para centrarse en la textura, el peso y la sensación de lo auténtico. Es un lujo para quien ya no necesita demostrar nada, porque sabe que su elección es, por derecho propio, soberana.
Con LOUIS XX, la Maison Royale de Bourbon de la Marche no solo rinde homenaje a su pasado, sino que construye el patrimonio del mañana. Es, en esencia, el regreso de la excelencia al lugar que siempre le ha pertenecido.
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In the vast universe of contemporary luxury, where trends are often fleeting and mass production threatens to dilute exclusivity, a proposal emerges that does not seek to follow the rhythm of time, but to govern it. LOUIS XX presents itself to the world not merely as a high-end firm, but as the legitimate and avant-garde extension of the Maison Royale de Bourbon de la Marche.
This house is born from a bold premise: the restoration of French glory through material perfection. Under the protection of one of history's most illustrious lineages, LOUIS XX claims a space where heritage is not a burden, but the engine of unprecedented innovation.
The name LOUIS XX is itself a statement of intent. By invoking a sovereign title that transcends historical chronology, the brand proposes a "monarchy of taste" adapted to the 21st century. Under the tutelage of the Maison Royale de Bourbon de la Marche, every piece produced becomes an ambassador of a savoir-faire that has been guarded and perfected through generations.
The brand understands that true luxury does not reside in ostentation, but in sovereignty. This philosophy is summarized in its fundamental motto: "La souveraineté du temps" (The sovereignty of time). In an accelerated world, LOUIS XX offers its clients the privilege of pause, durability, and legacy.
The visual identity of LOUIS XX is a study of historical respect and modern minimalism. The choice of its colors is not merely aesthetic; it is heraldic:
LOUIS XX has the mission to turn French products into a place of absolute excellence. To achieve this, the house collaborates exclusively with the finest workshops in the country, from master tanners to artisans who master the most sophisticated watchmaking complications.
Every object that leaves the hands of LOUIS XX is a work of art designed to be inherited. There is no compromise on quality; there is only the tireless search for perfection. The Maison Royale de Bourbon de la Marche ensures that every detail, from the stitching of a handbag to the essence of a perfume, meets the standards that were once reserved exclusively for the court.
Owning a piece of LOUIS XX is to enter a select club where discretion is the rule and excellence is the only currency. The brand moves away from loud logos to focus on texture, weight, and the feel of the authentic. It is a luxury for those who no longer need to prove anything, because they know their choice is, in its own right, sovereign.
With LOUIS XX, the Maison Royale de Bourbon de la Marche not only pays tribute to its past but builds the heritage of tomorrow. It is, in essence, the return of excellence to the place it has always belonged.